Se ve a lo lejos

Julio 1, 2006 at 2:18 am (Diario de Viaje)

“Para poder ver hay que creer” me dijo el gran maestro, “créeme que funciona, después vemos como es que lo hace” prosiguió mientras apretaba ctrl-alt-del simultáneamente en el teclado de la pc.

“Jugar a ser dios” decía la puerta. Toqué dos veces pero nadie respondió. Dentro se escuchaba musica generada por medios electrónicos y los ruidos de quien escribe con un teclado para pc con la misma habilidad de un dactilógrafo profesional. Cuando toque a la puerta nuevamente la musica aumento su volumen, y el ruido de tipeo aumento su candencia. No estando seguro si se tratase de una invitación a entrar o todo lo contrario, me arriesgue por lo primero. El lema escrito en la puerta ya me había convencido a entrar de cualquier manera.

Un cursor titilante marco el ritmo con el que empezó mi viaje. Como el pulso que se siente en la muñeca de una persona, el ritmo constante y pausado con el que el cursor aparecía y desaparecía marcaba que dentro de esa maquina había vida, vida servil y obediente a la espera de nuestras ordenes. ¿Quien puede declinar la tentación de ser líder, general y dios, aunque sea de solo de pequeñas criaturas eléctricas encerradas en una pequeña prisión de silicio?

Una simple secuencia de letras, activar el reproductor de cintas magnéticas, y los ruidos se transforman en lenguaje inteligible para las criaturas dentro de esa maquina, que de ahora mas conocería como “computadora”. Se ponen en movimiento y las imágenes empiezan a construirse en la pantalla del televisor. Mi alter-ego esférico aparece en un mundo geométrico de grandes peligros donde debo sortear las diferentes pruebas para poder seguir explorándolo. Por un momento me olvido de las apariencias, de los prejuicios ¿Qué prejuicios puede tener una esfera que rebota? Y emprendo la aventura de explorar un mundo desconocido.

Pero incluso ese mundo es limitado, limitado para los que son esferas que solo saben rebotar. Pero yo no soy esfera, solo tome esa forma temporalmente. Al volver a mi forma “normal” me revelan que ese mundo no es más que la creación de otro como yo, quien creo ese mundo mediante un extraño arte al que de ahí en más llamaría “programación”.

En el trayecto de mi viaje, he conocido quienes califican a esta disciplina como una “ciencia”, como “arte”, como “religión”, como “magia”. Todas estas clasificaciones se ajustan en cierta medida a lo que “programar” significa. Deberás comprender, deberás crear, deberás creer, deberás conocer las formulas y las palabras mágicas correctas para moverte en este peculiar mundo, o tu camino no será fácil.

Aquí dejo mi diario de viaje reproduciendo lo más fielmente posible los eventos vividos y la forma en que los percibí. Sepan disculpar cualquier “bug” (como así llaman a los efectos involuntarios propios de nuestra condición humana muy lejana de la perfección, también conocidos como “errores”).